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Un poema de 15 años

Vete pues, huye con aquella que tu mano toma

¡¡¡Y no regreses!!!

Que mi tragedia se hunda junto a tu recuerdo

Que este silencio ahogue mi pena

Si.

Te condeno al silencio. Silencio eterno.

Y que este llanto que corre por mi rostro sea cruel testigo de este juramento

Nunca volver. ¡Nunca volverás!.. mi llanto.

Esta locura que toma posesión de mi alma,

En esta locura en la que te veo vestida de blanco

y desfallezco

Esta locura que me hace reír. Llorar.

¡Y odiarte!. Odiar todo aquello que me recuerde a ti

Odiar aquellas mañanas en las cuales me embriagaba en tu aroma

¡¡Y aquellos besos!!

Deseo. Fue solo deseo……..

Deseo el volverte a ver, el volverte a sentir.

Y sentir que te vas y te pierdes en el tiempo y en mis lágrimas que no dejan de caer

Te fuiste y no volverás.

¡¡Pues vete!!

Llévame contigo que no te puedo olvidar

Mi ángel, mi todo, pues bella eres,

Bella estas,

Bella como nuestro primer amanecer,

Bella como aquel día en el altar,

Bella como hoy,

Que tierra sobre ti cae,

Que en este ataúd al eterno entrego tu cuerpo

Al eterno devuelvo mi amor y mi paz.

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Un día en el Mar

Subo a cubierta y enciendo un cigarrillo.

La primera bocanada de humo me hace toser. Una tos seca y dolorosa que convulsiona mi cuerpo. No mucho en realidad. Un pequeño temblor interno que compongo rápidamente con un golpe en el pecho.

Alzo mi vista y un cielo azul claro aparece frente a mi, y el mar, un mar azul, implacable, vivo. Reflejo de todos mis sueños, de todos mis ayeres. Un segundo basta para mirar su eternidad, un segundo para darse cuenta que todo cambia, todo se transmuta en millones de facetas. Pequeños fragmentos de ser.

Me regalo una sonrisa.

Por ese tipo de pensamientos no tienes una mujer a tu lado fernandito, cuando aprenderás.

En fin. El cigarro se acaba. Un sol que esta a punto de estrellarse en la mar y una estrella que sonríe, solitaria, en el este (Pequeña ingenua), me despiden.

 

Un rostro pasa por mi mente. Toco su boca, con un dedo toco el borde de su boca, y la dibujo como si saliera de mi mano, como si no existiera y con cada trazo de mi dedo dibujara una nueva boca.

No. No esta de más pensar en eso. Nunca esta de mas el saber que siento.

Tiro el cigarro al mar, meto mis manos a las bolsas de la chamarra y bajo las escaleras.

-Bueno fernandito, tienes que seguir, que los pensamientos mueran junto con el día.-

Me sonrió.